Miguel Granados Ruiz nació en Almería el 14 de junio de 1891. Casado con María López Frías.
Trabajo como representante de comercio y como agente comercial. Vicepresidente de la Sociedad de abastecedores de leche “Unión del Campo”.
Seguidor del republicanismo radical de Alejandro Lerroux al menos desde 1911, se convirtió en las primeras décadas del siglo XX en una de las principales figuras del republicanismo almeriense.
En las elecciones municipales de 1920 fue elegido concejal por el distrito obrero del Puerto en la candidatura republicana. Como concejal se caracterizó por su continua oposición a los concejales monárquicos y su defensa de la modernización y democratización de la vida municipal. Con motivo de la proclamación de la dictadura de Primo de Rivera en septiembre de 1923 fue el único concejal que se opuso públicamente al acuerdo municipal de felicitación al Rey por su decisión. Su actitud contraria a la Dictadura le supuso su detención y una breve deportación en Granada.
A lo largo de la dictadura de Primo de Rivera continuó con la defensa de los valores masónicos y republicanos. En febrero de 1921 se inició en la masonería a través de la Logia “Evolución, nº 403” y 7 de Almería (GOE/GLSRM) con el nombre simbólico de “Pepe Jesús” en recuerdo del histórico republicano almeriense, donde actuó como Diácono en 1922, Segundo Experto en 1923 y Orador en 1925. En junio de 1922 fue exaltado al grado 2º y en abril de 1923 al grado de maestro masón. En noviembre de 1924 representó a “Evolución” en la Asamblea celebrada en Sevilla por la Gran Logia Simbólica Regional del Mediodía. En noviembre de 1925 fue uno de los fundadores de la logia “Progreso nº 28” en la que se integraron los masones descontentos con el socialista Pedro Moisés Sánchez Gali que dirigía la logia “Redención” y figuras provenientes del republicanismo almeriense. Tras obtener la plancha de quite, en 1930 ingresó en la Logia “Actividad nº 24”, siendo exaltado al grado 4º y en la que se mantuvo al menos hasta 1933. También fue miembro del Soberano Capítulo de Caballeros Rosacruz “Constancia nº 74” de Almería.
Como ya venía haciendo desde 1921, a lo largo de la dictadura continuó presidiendo el Círculo Instructivo Benéfico Republicano de Almería hasta la suspensión gubernativa en 1928 del mismo y de la logia “Progreso”. A lo largo de la dictadura de Primo de Rivera participó en la conmemoración de actos para mantener es espíritu republicano como la celebración del aniversario de la Primera República y la muerte del histórico republicano almeriense José Jesús García, o la organización para erigir la estatua de Nicolás Salmerón y Alonso en su pueblo natal de Alhama. Desde enero de 1928 presidió la Alianza Republicana de Almería.
Con la formación de los ayuntamientos en base al R.D. de 15 de febrero de 1930, junto a Antonio Tuñón de Lara, Eugenio de Bustos y Manuel Ortiz Estrella, volvió a llevar la voz de los republicanos almerienses al consistorio municipal. Y lo hizo de forma especialmente crítica, protagonizando incidentes personales con el alcalde conservador Ginés de Haro Haro al exigir la depuración de responsabilidades por los ediles municipales durante la dictadura de Primo de Rivera.
En la reestructuración del republicanismo tras la Dictadura, se decantó desde un primer momento por el Partido Republicano Radical-Socialista que lideraba a nivel nacional Marcelino Domingo y Gordón Ordás. El 14 de marzo de 1931 se constituyó definitivamente el partido en Almería, bajo la presidencia de Miguel Granados.
Convocadas las elecciones municipales de abril de 1931, republicanos y socialistas concurrieron en una candidatura única en la que volvió a ser candidato por el distrito del Puerto, siendo elegido concejal. El 15 de abril se constituyó el primer Ayuntamiento de la República en el que Miguel Granados Ruiz fue elegido Alcalde con el apoyo de todos los miembros de la conjunción republicano-socialista.
Los problemas suscitados en la elaboración de los presupuestos municipales de 1932 y los enfrentamientos entre los partidos que habían formado la conjunción republicano-socialista, junto a sus continuas ausencias para ocupar su puesto de diputado a Cortes, abrieron una crisis en el Ayuntamiento que se saldó definitivamente en octubre de 1931 con su dimisión como alcalde; si bien, se mantuvo como concejal. En 1934 se convirtió en uno de los concejales más críticos con el Gobernador Civil por su decisión de nombrar concejales interinos de la CEDA.
Las disputas internas en el PRRS concluyeron con la escisión en tres partidos. Miguel Granados Ruiz se decantó por mantener su fidelidad a Marcelino Domingo, pasando a presidir el Partido Republicano Radical-Socialista Independiente en Almería.
El fracaso electoral de los partidos de izquierda en las elecciones a Cortes de noviembre de 1933 propició la formación de un gran bloque republicano en 1934 con la constitución en Almería de Izquierda Republicana, en la que Miguel Granados Ruiz ocupó la presidencia y vicepresidencia en Almería en distintos momentos.
Aunque no había sido incluido en la candidatura del Frente Popular en febrero de 1936, el éxito electoral de Manuel Azaña le permitió ser nombrado Gobernador Civil de Badajoz el 22 de febrero de 1936. Como gobernador de Badajoz tuvo que hacer frente tanto a la ocupación de fincas por los sindicatos durante la primavera y verano de 1936, como a la sublevación militar de julio de 1936 y al avance del general Yagüe con las tropas del ejército de África sobre Mérida y resto de Extremadura. Como Gobernador Civil intentó frenar en los primeros momentos los desórdenes, deteniendo tanto a fascistas como a revolucionarios de izquierda. El 12 de agosto de 1936 huyó a Portugal donde contó con la protección personal del gobernador de Elvas, librándose de una muerte casi segura, dada la fuerte represión impuesta por Yagüe tras la toma de Badajoz. Su vida corrió peligro incluso en Portugal. Un grupo de falangistas penetró en Campo Mayor con la idea de detener a Miguel Granados y devolverlo a España como castigo a la decisión de éste, como gobernador de Badajoz, de encarcelar y expulsar al jefe provincial de Falange. La actuación personal del gobernador de Elvas y del personal médico del hospital donde se encontraba impidió la detención.
De su exilio portugués fue repatriado a zona republicana, en concreto a Tarragona. Con el final de la Guerra Civil pasó a Francia donde contó con la protección y un subsidio de 1.750 francos de la embajada de México en Vichy. Ante el temor a ser detenido por la Gestapo y repatriado a España se trasladó a Casablanca, desde donde a bordo del vapor “Serpa Pinto” llegó a Veracruz (México) el 16 de diciembre de 1941. Unos meses más tarde, en junio de 1942 llegaron a Veracruz a bordo del “Guinea” su esposa María López Frías y su hija. Dada la precariedad económica en la que se encontró en su exilio mexicano, recibió distintas ayudas de la JARE. Más tarde consiguió trabajar en el Hotel Majestic a cambio de un sueldo que apenas cubría el alquiler de la casa en la que habitaba. Con la ayuda de algunos amigos miembros de la masonería parece que su situación económica mejoró un poco, residiendo en México D.F. y años más tarde en Acapulco.
En los primeros años del franquismo el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo le condenó en 1942 a la pena máxima de 30 años de reclusión mayor e inhabilitación absoluta y perpetua. A su vez, el Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas le embargó en mayo de 1945 la casa que poseía en la calle Restoy nº 35. El 20 de septiembre de 1946 el mismo tribunal decidió el sobreseimiento por no exceder sus bienes la cuantía de 25.000 pesetas.
Durante su exilio mexicano mantuvo su relación con las organizaciones republicanas, llegando a presidir en la década de los 40 el Ateneo Salmerón que agrupaba a los militantes de Izquierda Republicana en México, así como representó a Izquierda Republicana en la directiva de la Junta Española de Liberación constituida en noviembre de 1943.
En noviembre de 1961 fue miembro de la comisión organizadora del banquete en el que los ex Diputados de las Cortes Constituyentes residentes en México se reunieron para conmemorar el XXX aniversario de la Constitución de 1931.
Elecciones y actividad parlamentaria
En las elecciones a Cortes de junio de 1931 Miguel Granados Ruiz formó parte de la candidatura de la coalición entre radicales, radical-socialistas y federales. Con 14.928 votos fue elegido Diputado en representación del PRRS junto a los también candidatos, los hermanos José y Nicolás Salmerón García.
En las elecciones a Cortes de noviembre de 1933 Miguel Granados Ruiz concurrió como candidato junto a Francisco de Burgos Seguí del Partido Republicano Radical Socialista Independiente. La nueva formación política intentó sin éxito una candidatura de coalición con los socialistas. A pesar de la participación del propio Marcelino Domingo en la campaña electoral almeriense, Miguel Granados Ruiz no pudo revalidar su acta de Diputado.
Su labor parlamentaria alcanzó cierta relevancia ya que en noviembre de 1932 fue elegido Secretario de la Mesa del Congreso. Además, fue miembro de la Comisión de Hacienda de la que en 1933 fue elegido vicesecretario.
Sus intervenciones parlamentarias estuvieron relacionadas de una parte con su presencia en la Comisión de Hacienda. Un segundo grupo de intervenciones están encaminadas a apoyar iniciativas de diputados almerienses como Antonio Tuñón de Lara en defensa de la provincia o a exigir personalmente al Ministro de Obras Públicas la solución a la falta de agua para riego en la comarca murciana de Lorca y en el levante almeriense del Almanzora.
Junto a otros Diputados presentó en febrero de 1932 una enmienda al proyecto de ley sobre régimen del Patrimonio de la Corona para que los edificios y vías públicas situados en el término municipal de La Granja (Segovia) pasasen a usufructo del pueblo